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Uso de esteroides anabólicos en aves de combate. ¿De verdad funcionan o provocan daño en las aves?

Uso de esteroides anabólicos en aves de combate. ¿De verdad funcionan o provocan daño en las aves?

"Esteroides anabólicos" es el nombre familiar de algunas sustancias sintéticas relacionadas a las hormonas sexuales masculinas (por ejemplo, la testosterona).

Promueven el crecimiento del músculo esquelético (efectos anabólicos) y el desarrollo de características sexuales masculinas (efectos androgénicos) tanto en machos como en hembras.    

Los esteroides anabólicos fueron desarrollados a finales de la década de los treinta primordialmente para tratar al hipogonadismo en hombres, una condición en la que los testículos no producen suficiente testosterona para un crecimiento, desarrollo, y funcionamiento sexual normales. Los usos médicos primordiales de estos compuestos son para tratar la pubertad tardía, algunos tipos de impotencia, y el desgaste corporal causado por la infección del VIH u otras enfermedades.

Durante la década de los treinta, los científicos descubrieron que los esteroides anabólicos podían facilitar el crecimiento del músculo esquelético en los animales de laboratorio, lo que llevó al uso de estos compuestos primero por los fisicoculturistas y los levantadores de pesas y después por atletas en otros deportes.

En veterinaria, se han utilizado con diferentes propósitos. En el caso de animales de producción, la utilización de estas sustancias aumenta la cantidad de carne que produce ese animal, ya que interviene en el balance de nitrógeno proveniente de la dieta, que finalmente se traduce en mayor volumen muscular.

En el caso particular de las aves de combate, existen diferentes tendencias y preferencias al respecto. Algunas de ellas sin sustento.

Primero que nada, el preparador de gallos tendría que formularse la siguiente pregunta: ¿Cuál es el objetivo de utilizar anabólicos en mis aves?

Si comparamos a las aves de combate con un atleta de alto rendimiento, que debería recibir la mejor atención nutricional, preparación física y los mejores complementos vitamínicos o sustancias que por su naturaleza incrementaran el desempeño en una pelea, deberíamos comenzar con preguntarnos, ¿cuáles son las necesidades o características que debe tener un gallo para poder tener el mejor desempeño posible durante la pelea?

Con base en esto y dirigida la respuesta al caso de los esteroides anabólicos, podría considerarse que el aumento de la masa muscular que provocan estas sustancias, podría traducirse en una mayor potencia en los golpes que nuestro gallo le propinaría a su rival, lo cual sería por supuesto, una ventaja.

Por otro lado, existe la idea de que los anabólicos son perjudiciales para los gallos.

Esto no es del todo cierto. Todo depende de cómo y cuánto se les administre.

Durante mucho tiempo se han utilizado en los gallos, anabólicos inyectables que en su origen fueron diseñados para animales de producción, sobre todo ganado vacuno, aunque también eran utilizados en caballos para mejorar su desempeño.

Una de las características más importantes de estos productos es que contienen dosis diseñadas para estas especies mayores y que por lo tanto, significan dosis extremadamente altas si se administran en aves de combate que pesan entre 2 y 2.5 kg.

Por ejemplo. Si la presentación comercial de un producto anabólico inyectable X se debe dosificar a razón de un mililitro por cada 50 kg. de peso, ¿cuál sería la dosis para un ave de combate que pesa 2 kg.?

La respuesta es:

  • Si 1 ml. es para 50 kg.
  • 0.1 ml. es para 5 kg. entonces,
  • 0.04 ml. son para 2 kg.

En la práctica se utilizan las jeringas para insulina, las cuales tienen una capacidad total de 1 ml.

Por lo tanto, si debemos administrar 0.04 ml. a un gallo que pesa 2 kg. no es posible hacerlo con este tipo de jeringas ya que la fracción mínima que tienen es de 0.1 ml.

Aún peor, en muchas ocasiones cuando un aficionado a los gallos, sobre todo aquellos que van comenzando, se enteran de que X partido ganador administra 2 “rayitas” de X anabólico inyectable, pues piensa, “si dos es bueno pues 3 deben ser mejor” y le administran 3 “rayitas” (0.3 ml.), con los subsecuentes efectos adversos.

Es por esto precisamente que se han observado efectos secundarios indeseables cuando se utilizan de manera indiscriminada en aves que están en preparación. Los más comunes son atrofia testicular o rigidez muscular.

La atrofia testicular se produce debido a que fisiológicamente, los testículos del gallo dejan de producir la testosterona que naturalmente producían antes de la administración exógena de la misma por un efecto de retroalimentación negativa.

Cuando las dosis de estos anabólicos son tan grandes y de pronto dejan de administrarse porque el gallo se encuentra en mantenimiento después de una pelea, el testículo ya no reacciona a esta falta de testosterona por haber estado expuesto a estos niveles tan altos y de manera permanente se atrofia, lo cual trae consigo la imposibilidad de fecundar algún huevo. Este es uno de los efectos más temidos por los galleros, debido a que si un ejemplar resulta ser muy bueno por los resultados en las peleas, deciden y desean retirarlo para convertirlo en padrote, con la desafortunada noticia de que ya no podrá ser así por los motivos expuestos.

Otro riesgo que representan no solo los anabólicos sino cualquier medicamento inyectable, es la lesión del músculo en donde se aplica la inyección, pero sobre todo, el estrés que producen en el gallo al administrarle de manera repetida medicamentos de manera intramuscular. Todo mundo sabe que un gallo estresado no mostrará un buen rendimiento en la pelea. Este tema, podríamos discutirlo en otro momento, ya que también es muy interesante poder identificar las diferentes causas de estrés en los gallos que van a pelear.

Actualmente existen en el mercado, diferentes marcas comerciales de anabólicos orales y con concentraciones diseñadas para aves de combate que ofrecen muy buenos resultados y además, no provocan los efectos secundarios de los anabólicos inyectables para especies mayores.

La cuestión no es que los anabólicos sean malos para los gallos. La verdadera cuestión es cómo se administran los anabólicos y en qué casos.

Consideramos que los gallos no deberían ser tratados como recetas de cocina y administrarles la farmacia completa de manera generalizada. Seguimos insistiendo en que la decisión de utilizar un medicamento debería estar basada en las características y necesidades de cada gallo como individuo.

Si en su caso, a un gallo le hace falta potencia en los golpes, se recomienda utilizar un anabólico en dosis específicas de acuerdo al peso de ese gallo.

Si en cambio, ese gallo demuestra en las topas una potencia adecuada, no debería administrarse un producto de este tipo.

Esta recomendación es válida para otros productos como estimulantes y vitamínicos que son muy utilizados en la preparación.

A final de cuentas, lo más importante para el buen desempeño de un gallo de pelea es la casta y la alimentación, aunque siempre es bueno considerar si ese gallo necesita una ayudadita con algún medicamento que cumpla con la calidad y las especificaciones para obtener los resultados esperados.